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Aunque ambos
parten de la información, las diferencias son muy notables y tienen que ver con
sus respectivas metodologías de trabajo.
En el periodismo de actualidad se trabaja principalmente con personas de
relevancia pública relacionadas con los cauces o fuentes habituales,
mientras que en el
periodismo de investigación se realiza con personas conocidas o no pero los
datos son de relevancia.
La iniciativa
parte de esas fuentes oficiales, que de forma voluntaria e interesada
suministra esos datos. Esas fuentes son atribuibles. En el periodismo de investigación,
el punto de partida es precisamente el rechazo sistemático de las fuentes
oficiales.
El periodista espera a que los hechos sucedan y entonces se convierte en
transmisor de la noticia. En el periodismo de investigación, el periodista se adelanta a los
hechos, genera la actualidad de eso que estaba oculto.
Normalmente
la información de actualidad la conoce el resto de los medios, aunque a veces
se trabaja con exclusivas. En el Periodismo de investigación los textos son siempre exclusivos del
medio, y el periodista no los publica de primera sino
que busca ampliar esa pista o información para seguir con la investigación.
En el periodismo de actualidad el ritmo de trabajo viene impuesto por la
planificación diaria y el horario de cierre. Cada día
completa un ciclo productivo. En el periodismo de investigación, la actualidad
no es un fin sino un medio que pueda servir de pista del mismo modo que la
rutina no determina el trabajo. El investigador trabaja sabiendo de antemano el
tema que va a trabajar.
IMPORTANTE:
José Manuel de Pablos, catedrático de
la Universidad de La Laguna, Tenerife, dice que “el periodismo lleva íntimamente unido a su esencia la actividad
investigativa para conseguir los datos que darán forma a una noticia, un
informe, un reportaje"
Por otra parte, investigar datos para
elaborar y difundir una noticia, que necesita ser veraz y verificada, no es lo
mismo que investigar un tema que, por diversidad de razones, tiene muchos
aspectos escondidos, demasiado actores secretos, quizás. Y cuyo descubrimiento
podría ser riesgoso o peligroso. He aquí otra diferencia: hacer periodismo de
Investigación implica generalmente peligro, porque también generalmente parte
de alguna denuncia sobre algo que no está bien en un país, en un gobierno, en
una sociedad, donde algo que proviene del poder o de los poderes
difuminados y diversos existentes en una sociedad crea dudas, despierta
suspicacias. Y para dilucidarlo se requiere investigación, cómo no, y mucha
perspicacia. En otras palabras, se trata de ir descubriendo lo oculto y lo más
oculto, que en algunos casos obedece a razones non sanctas.
Al respecto, vale precisar, que no
toda investigación periodística entraña peligro ni atenta contra la seguridad
de la persona o grupo de profesionales que la realiza, pues ello depende del
tema investigado y de los poderes implicados en ello. Además, no porque no
conlleve peligro, una investigación periodística es menos válida que otra sobre
otro tema, aparentemente inocuo.
En el periodismo de investigación el conocer más en profundidad
un caso o un tema, es un fin implícito desde el inicio.
Si en este periodismo andamos en busca de datos sobre el tema
preestablecido, y para ello sabemos que debemos recurrir a fuentes diversas, ya
sea primarias o secundarias, y que incluso en muchos casos tenemos que
preservar la reserva o el anonimato de la persona informante.
Y
finalmente, una recomendación ética, que no podría faltar en ninguno de los dos
casos: no practicar plagio, hecho que
se presenta, con cierta frecuencia en el ámbito de la investigación en ciencias
sociales. Y esto implica reconocer, siempre, qué es autoría de quién. Y en el
Periodismo de Investigación, particularmente cuando se citan obras y autores
utilizados como referencias.
Fuente: Bases de Datos Institucionales
UCN EBSCO: Investigación en la comunicación y periodismo de investigación. Semejanzas y
diferencias. Autor: Ayala Marín, Alexandra
Ejemplo de Periodismo de investigación:
Caso de los Nule “Carrusel de la
Contratación en la Ciudad de Bogotá:
El escándalo
del Carrusel de la contratación, es un
caso de corrupción política desarrollado en la ciudad de Bogotá y que se da
durante la administración del ex alcalde Samuel Moreno Rojas del Polo
Democrático Alternativo en 2010. La polémica estalló el 25 de junio de dicho
año cuando salieron a la luz pruebas que evidenciaban la negociación de
multimillonarias comisiones por parte de Germán Olano, ex congresista de la
República, al empresario Miguel Nule Velilla, que cuya empresa que llevaba su
apellido manejaba gran parte de los contratos de distintas obras públicas que
se desarrollaban en la capital colombiana.1 La principal obra que se vio
directamente afectada por dichas negociaciones irregulares fue la construcción
de la tercera fase del sistema de transporte público TransMilenio, la cual presentó
más de tres años de retraso.
En el tiempo
inmediatamente posterior, distintas instituciones jurisdiccionales iniciaron
investigaciones que se acrecentaron a tal punto que varios políticos,
empresarios, dirigentes del Instituto de Desarrollo Urbano2y hasta el mismo
Alcalde de la ciudad se vieron involucrados. El Estado llegó a presentar un
detrimento patrimonial cercano a 2,2 billones de pesos colombianos (unos 1.100
millones de dólares aproximadamente, a la tasa de 2011).
El escándalo
es considerado como uno de los más grandes en la historia reciente del país
suramericano.
Fuente:
es.wikipedia.org
El Periodismo
de investigación en nuestro país lo podemos ver reflejado en los
programas: Séptimo día y Los
Informantes.
Ejemplo
de Periodismo de Actualidad: Noticia-Informe publicado por el Periódico El
Tiempo en el año 2015.
Amenazas y agresiones a periodistas en Colombia
(Resumen...)
El
número de periodistas agredidos en Colombia en el año 2014 es del tamaño de la
sala de redacción de EL TIEMPO en su versión papel. Un total de 164 colegas de
todo el país fueron amenazados, perseguidos, golpeados, obligados a callarse o
a dejar de hacer lo que dice este oficio que somos: informadores de la verdad.
Esta
cifra se mantiene en el histórico reportado por la Fundación para la Libertad
de Prensa (Flip), desde 2006 hasta 2014; lo cual contrasta con la baja en los
asesinatos a periodistas.
Es decir
que practicar el oficio desde la línea del periodismo como perro guardián de la
democracia, sigue representando un riesgo porque o matan a los reporteros, o
los persiguen, o los obligan a autocensurarse.
Pero
todavía no se puede decir que el país es seguro para ejercer la profesión.
Muestra de ello es que en el 2014 hubo 157 hechos de riesgo que afectaron a 164
comunicadores. La mayoría fueron amenazas y obstrucciones por la fuerza para
realizar el trabajo de informar a la comunidad. Sin embargo la cifra es
inferior a la del 2013, cuando se presentaron 168 denuncias.
Amenazas, intimidaciones, extorsiones,
desplazamientos, obstrucción del ejercicio periodístico y hasta casos de exilio
como el del Amalfi son los que más siguen sufriendo los comunicadores en el
país, según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) conocidos
por la Unidad de Datos de EL TIEMPO.
Fuente:
Eltiempo.com
Todo el informe completo en: http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/amenazas-y-agresiones-a-periodistas-en-colombia/15208975/1

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